sábado, 5 de febrero de 2011

ENTRE TANTO TONTO: Marta

Subimos todos, después de aquella recepción políticamente correcta. La ilusión nos llevaba en volandas por aquellas escaleras, las que tantas y tantas veces hemos subido. Ilusionados y perdidos, buscando nuestra el aula correspondiente. Blanca y yo, y nuestras mejores intenciones, nos sentamos en la cuarta fila, juntos, ya desde un principio. Mirábamos a los demás, queriendo ver en ellos un nuevo mundo, la nueva vida que íbamos a llevar a partir de aquel momento, sin saber cuáles se convertirían en nuestros amigos. Ahora, que han pasado más de dos años, resulta gracioso ver la de historias que hemos corrido con algunos de ellos; lo importantes que han llegado a ser en nuestras vidas.

Delante de nosotros se sentaron dos niñas, rubias, delgadas, una más alta que la otra. Y fue esta, la más alta la que se giró, la de las pulseras pegadas a la piel. Ella, también ilusionada, se presentó. El giro de su cuerpo vino acompañado de un golpe, el de la fuerza que desprendían sus ojos, brillantes. Me golpearon y me sumergí en ellos, y desde entonces disfruto de bañarme ahí cada vez que la veo.
Y es que ella es diferente, quien la conoce lo sabe. Ella es la Mujer Esponja, una especie en extinción.

Mucho ha llovido desde aquel 15 de septiembre de 2008, y he de reconocer que ha sido una lluvia muy placentera. De hecho, no creo que me equivoque al decir que los dos años, desde ese día, han sido los mejores de mi vida, y sin dudas ella, Marta, ha hecho posible este sueño, cuyo día a día ha sido genial y cuyo día a día ha sido una fiesta.

Aquel 15 de septiembre, en nuestra primera clase de Historia, el profesor nos habló de la vida, de la importancia del Bachillerato... Pero si algo se me quedó grabado de su discurso fue la idea que transmitió de que los verdaderos amigos, los que se llevan para toda la vida, eran aquellos de la etapa del bachiller. Y así ha sido, porque la Mujer Esponja se ha ganado a pulso el estar entre ese selecto grupo de personas que me llevo del Viaje de Estudios de mis neuronas.

El Viaje de Estudios de mis neuronas habría sido muy diferente sin ella. Ella, con la que he disfrutado los paseos por Granada,  las tardes en la Alhambra, en el mirador que lleva su nombre, en el viaje a Mojácar, en casa de Blanca, en el crucero y en todos los lugares a los que nuestras neuronas han volado.

Y ahora nos hacemos grandes, viejunos y vetustos, pero lo hacemos juntos. Porque ella hoy cumple años, se nos hace mayor, y me ha parecido adecuado regalarle una entradilla. La Mujer Esponja, la rubia (de bote), la Martonsia, la chica de los ojos en los que me doy baños siderales y electrizantes, tiene hoy 19 años, 1 hora, 45 minutos y 54 segundos, y estoy orgulloso de decir que parte de ese tiempo lo ha compartido conmigo.

Te invito a seguir contando segundos juntos.

FELIZ CUMPLEAÑOS! Te quiero ;)


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